Sensibilidad química… suena raro, ¿verdad?
Muchos se ríen, otros dudan, y algunos piensan que es cosa de locos.
Yo también lo pensé.
Hasta que un día descubrí que el veneno no siempre se bebe… a veces se lleva dentro.
Existen personas que, cuando escuchan hablar de sensibilidad química, sonríen, dudan o se burlan. Piensan que todo es “del riego”, por decirlo de manera amable. Aunque también hay de todo en este mar de fondo y superficie.
Un día escuché que a una chica le habían dejado un avión privado por una enfermedad rara de sensibilidad química. Escuché, me asombré… y dudé.
Pero la vida son encuentros, y un día, sin darme cuenta, me encontré con síntomas raros en mí misma mismamente.
Entre tantos síntomas, uno de ellos era una sensibilidad química múltiple. Un asco, vamos.
Al estar barajando síntomas todos los días, opté por descartar y eliminar unas amalgamas de mercurio que tenía en las muelas.
Y, para abreviar, resulta que estaba intoxicada por ese vil metal.
A partir de deshacerme de ellos todas las enfermedades con sus puñeteros síntomas fueron desapareciendo.
Muchas personas están enfermas sin saber que eso puede ser la causa de sus males.
Otras también lo estarán y creerán que están bien, porque no asocian ciertos achaques con ello, aunque puede que sea leve.
También puede existir un factor genético que te haga más sensible de lo normal, y que todo te afecte a nivel supremo —como puede que me pasó a mí.
En este mundo todos poseemos papeletas para que nos toque incluso lo que no queremos que nos toque.
Es algo extraño que un día comiencen a aparecer síntomas de enfermedad uno tras otro, sin explicación. Pues es tú organismo que te grita que hasta aquí llegó.
Vas al médico, y te dan nombres de enfermedades extrañas, que ni sabías que existían, con sus respectivas medicaciones.
Medicaciones que no te hacen nada, y cuyos efectos secundarios te van mermando.
Deberían los médicos investigar el origen no recetar como si dieran chicles.
Lo ideal es comenzar por descartar cosas que tengas dentro del cuerpo, fuera de él y eliminar productos de toda índole que estés usando.
Ir barajando, para ir descartando.
Buscar el origen del porqué de tanta enfermedad antes de medicar.
Yo di con la tecla .
No tomo ningún medicamento.
Tengo una pequeña secuela por la intoxicación de mercurio, pero estoy divinamente.
Sí ya está todo descartado y no hay otra opción, entonces sí, prueba con la medicación.
Si esto te suena raro… tranquilo, a mí también me sonó así antes de vivirlo.