
El tiempo no existe, es algo imaginario. El tiempo es importante para las cosas que quieres hacer.
Si quieres hacer algo, seguro que encuentras ese espacio-tiempo para hacerlo: ver a alguien que quieres, aunque sea por un ratito y un beso; quedar con amigos de risas; jugar a algo que te divierte; comer algo que te encanta, aunque sea apresurado…
El tiempo, esa cosa que se dice que pasa, pero en verdad somos nosotros quienes manejamos y pasamos sobre él.
Queremos pensar que si ahora no tenemos tiempo —o, mejor dicho, no nos da la gana de hacer algo que no nos apetece—, podremos realizarlo en otra vida.
Se puede usar esa excusa de que lo haremos, aunque sea en una dimensión paralela que no sabemos si existe, pero… hace ilusión.
Sí, sí: quedamos en… a tal hora en la otra vida, porque en esta no tengo tiempo.
Tiempo para todo lo que se quiere. El decir no tengo tiempo es una escusa que apesta, queda mejor, para cualquier cosa que se encarte decir: no he querido hacer ésto; no me apetece ir a ese evento; no cocino porque no quiero… Porque la realidad es que no hay tiempo para lo que, en verdad, no quieres.
Colorín colorado, este cuento del tiempo (y no hablo de si llueve o está soleado) se ha acabado.
Así que no son felices por no comer perdices…
Es que no hay tiempo.
Deja un comentario