
Soy yo mismamente.
Nací humana… aunque a veces lo dudo.
Y no te creas que tengo un discurso perfecto ni palabras templadas.
Lo que lees es lo que está escrito.
Coleccionista de días, vivo los días divertidos y bonitos que se dejan vivir y los que no, también.
A veces me despierto siendo tormenta, y otras silencio con piernas.
Mi corazón es intranquilo, y más si no le ofrezco lo que me pide en cada latido.
Escribo, dibujo… o simplemente revuelvo las horas.
Escribo porque me sale.
Es mejor que hablar —al hablar se rompe la voz—
y un bolígrafo de los buenos, no se rompe jamás.
Este blog no sigue reglas.
No hay normas, ni tan siquiera un propósito claro.
No busco sentido, ni orden, coherencia, ni respuestas, ni siquiera agradar.
¿Si se lee? Bien. ¿Si no? También, (no digo que me la pela porque no es correcto jajajajaja)
No soy poeta, ni tan siquiera desastre de principios sin finales, con trasquilones o degradado perfecto y elegante (soy peluquera).
Esto es un vómito impulsivo que suelto cuando me lo permito.
Bienvenido, bienvenida también, (lógicamente el bienvenido abarca todos los géneros)… en resumidas lector errante, que has llegado a este rincón perdido en el fin del mundo (de los blogs).
Aquí no hay filtros. Aquí se respira raro.
Aquí, si te atreves, puedes, aparte de encontrarme… encontrarte.
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