
Siempre se ha de aprovechar el tiempo, en cualquier lugar, en cualquier momento.
Aprovecha para pensar cuando cagas, para no cagarla cuando haces cosas sin pensar.
No se puede luchar por estar siempre perfecto en todos los sentidos: pensamientos, contestaciones, respuestas, actos, presencia, físico… hablar, hablar, hablar…
Es que somos perfectamente imperfectos.
Los días tienen 24 horas y, en uno de esos minutos que componen las horas —incluso segundos— se puede soltar de sopetón una vaina loca, un disparate, una verdad inoportuna, un pensamiento en voz alta que quienes te rodean no entiendan, no guste…
Escuchas un sinfín de palabras, algunas de ellas no las has encajado bien. Porque piensas que son políticamente incorrectas o verdades que aún no has asimilado, pero que resultan incómodas cuando te las dicen y detestables al escucharlas.
Somos personas, seres racionales que rozan lo irracional.
Metemos la pata a lo largo del día —jajaja, perdona que me ría— metemos mil veces la pata… ¡y el cuerpo entero!
Pero eso no es motivo para construir una gran muralla —ya sea china o española— entre personas por palabras dichas a deshora.
Pensamos, pero a veces, por mucho que pensemos, erramos.
No se estila el tiquismiquis: los sentimientos son los que se quedan eternamente, aunque un levante fuerte se los quiera llevar al mundo de Hoz, pero las palabras se las lleva cualquier brisa que no llega a viento.
Que el bla, bla, bla… no sea lo que le dé sentido a tu vida.
Que algo que no te haya gustado no lapide todos los buenos actos.
Vamos a quedarnos siempre con lo bueno.
Si no, la vida sería un infierno.
Existe un dicho: «La mierda cuanto más se mueve más huele».
Dar vueltas una y otra vez a las palabras que dolieron, a los actos mal hechos, a lo que se sintió como una puñalada…
hablar sin parar de lo que no gustó, solo sirve para hacerlo protagonista, hasta que todo lo bueno queda olvidado.
Es mejor soltar. Pasar página o cambiar de libro, aprender y no repetirlo, pero sin darle más escenario del necesario.
Porque cada vez que se revive lo que dolió, cada vez que se vuelve a nombrar, duele más… y más…
hasta que la enorme bola de nieve lo aplasta todo,
y deja el amor, los sentimientos… hecho mierda espachurra.
sin forma, sin alma, y sin retorno.
Si una persona te ha dicho algo que no te ha gustado, acuérdate de que esa misma persona puede que te haya sacado las papas del fuego en más de un momento.
Y es que somos perfectamente imperfectos. Incoherentes con salero. No hay que sacarle punta a todo. Humanos sin más… animales también.
Y si alguien no lo entiende que piense más bonito… o que cague mejor.
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