Así que… a crecer sin permiso.


Cualquier planta puede crecer exuberante si le echas químicos… lo difícil es florecer sin aditivos.

No te canses en explicar quién eres
a quienes no quieren entender.
Aprender a crecer como esas plantas,
que crecen tirando sus semillas como dados:
si crecen, perfecto, y si no… a tomar viento.

Mientras otras sólo crecen con fertilizantes químicos
otras crecen sin permiso.

Así que hay que crecer como la mala hierba:
sin permiso, sin dueño, sin miedo, mirando al cielo,
con la raíz bien agarrada a la tierra, al mundo, al suelo.

Así que me suda la piel lo que no florece de forma natural.
Que sea el sol y el agua lo que cure de espanto.

Crecer sin permiso como la mala hierba…
que a veces es mala porque es más sabia, y la buena hierba, a veces, no es tan buena.

Y si hoy brillo…
que se joda el reflejo, que refleje,
pero sin espantar a los pajaritos.

Así que a ras del suelo y mirando al cielo,
con la piel ardida de años de vida y
el alma con su sombra divergente.

Mientras otros esperan permiso…
yo florezco sin aviso,
entre la enorme planta de calabaza,
que te dará calabazas…
sin estar suspendido.


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