Dios… la vida. Técnica para no hablar con nadie nunca más.

Nos hemos sumergido —y ya ahogados estamos— en una era donde todo es trauma y heridas abiertas.
Una época gloriosa en la que, si te detienes a observar, absolutamente nadie hace nada bien.

Y cuando todo va mal, llegan ellos.
Los psicólogos-terapeutas-de-las-cosas-que-nadie-les-pidió.
Especialistas en diagnosticarlo todo, terapeutizarlo todo y… sobre todo, en poner a los hijos contra los padres, a los padres contra sus recuerdos y a la gente contra su propia sombra.

¿La solución estrella?
Fácil: Contacto cero.
No importa si alguien te cuidó, te crió, te limpió el culo o te hizo bocadillos con amor. Si no coincide con tus estándares emocionales de hoy… ¡a la hoguera!

Porque ahora todo es satánico.
Todo es tóxico.
Todo es control.
Todo, todo, todo es control.
(¿Se ha dicho ya “todo es control”? Por si acaso, se repite.)

La nueva verdad revelada dice que frases tan peligrosas como:
“Es por tu bien”,
“Si te portas bien te compro un Action Man”,
“Eres la razón de mi vida”,
“Lo de casa se queda en casa”,
“No seas chismoso”
son auténticas bombas emocionales.
Palabras con las que generaciones enteras fueron arrastradas al abismo del desequilibrio mental.

Y así, se cultivan ahora personas hipersensibles, frágiles como un azucarillo en café hirviendo, que necesitan un aplauso por cada pensamiento coherente que consiguen tener sin llorar.

Todo adulto que hoy se comporta como un energúmeno, ya no tiene culpa.
La culpa la tienen sus padres.
Siempre.
Por haber dicho algo. O por no haber dicho nada. O por haber estado presentes. O por no haber estado lo suficiente. O por ser en un momento locos de mente.

Y mientras tanto, las cosas que se les dicen a los padres…
Esas no cuentan.
Eso no deja heridas.
Eso son «cosas de la edad».
Porque, como todo el mundo sabe, los hijos son los que más se quieren.

Ahora, discreción es represión.
Normas, una dictadura emocional.
Y si alguien osa decir:
“Eso no pasó así”,
“Te lo estás tomando mal”
¡Alerta roja!
Gaslighting. Palabra por lo visto actual que la conozco ahora.
(Término técnico sagrado del nuevo dogma emocional. Traducción: cualquier intento de hacer que otro no dramatice… es abuso.)

Conclusión:
Lo que antes se llamaba familia, crianza, sentido común o amor torpe…
ahora es violencia estructural.

Y así vamos, fabricando generaciones que ya no toleran ni el viento.
Porque hay que tener cuidado: cualquier suspiro o lanzamiento de ficha de juego puede ser interpretado como agresión pasivo-expiratoria-con-intencion-de-ataque.


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2 comentarios sobre “Dios… la vida. Técnica para no hablar con nadie nunca más.

  1. me siento muy identificada con todo

    Aunque es una historia-con arte .me dejó pensando mucho. En pocas palabras logró emocionarme, sorprenderme y hacerme sentir parte de la histora. Pequeña joya que vale totalmente la pena leer

    Me gusta

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