Narcisista, frialdad… o simplemente cabronazo

Cuando alguien que quieres te trata con frialdad, el corazón se queda como una piltrafilla tirada en la cuneta, por decirlo de buenas maneras.
Y claro, necesitas ponerle un nombre para no volverte loco/loca: ¿será narcisista, egoísta, egocéntrico… o simplemente un cabronazo de manual?

La leyenda cuenta que Narciso se enamoró de su reflejo en el agua.
De ahí salió lo de «narcisista»: personas que solo saben mirarse su ombligo, que si ven tu dolor, lo confunden con una mancha en el suelo, que por supuesto hay que eliminar, y no solo con lejía. Son incapaces de empatizar, orgullosas, frías como un témpano.
Resumen: empatía cero. Lo lees y parece que encaja con cualquier joputa que ande suelto.

Pero ojo: no siempre es un trastorno clínico, a veces no hace falta etiquetas. Hay gente también que es fría de serie o se transforma en un electrodoméstico defectuoso soltando cables sin conexión, como una nevera rota: mucho frío, todo congelador.

Buscas amor y te encuentras silencio, indiferencia o cara de póker, por decir algo que suene a juego, jugar es divertido.
Y entonces ¿qué haces tú con ese dolor? Pues lo nombras. No para señalarlos, sino para liberarte. Porque al final, llámalo como quieras: «narcisista», «cabronazo», «piedra con patas»… lo importante es entender que no es tu culpa. Tú no amas mal. Lo que pasa es que ellos aman como la famosa nevera rota.

Al final, ponerle nombre no sirve para justificar lo que hacen, sino para recordarte que, aunque esas personas sean de hielo, y quieran convertirte en hielo, y casi te convierten, después quizás se enfaden por ser de hielo… pero tú sigues teniendo fuego.
Y ya se sabe lo que pasa cuando el fuego se topa con el hielo: tarde o temprano, el hielo se derrite… y el fuego sigue vivo por muy helado que se encuentre.

Porque frío puede ser cualquiera, pero hacer de la frialdad un deporte olímpico… eso es ya de cabrones.


Deja un comentario