
“El postureo nunca falla: hasta la solidaridad tiene su filtro favorito.”
Hay quienes levantan pancartas como quien se prueba un abrigo nuevo: lo importante no es el mensaje, sino cómo les queda en la foto. Hablan de paz, se arropan en causas ajenas y sonríen con ese aire de mártir barato que siempre da likes.
La causa en sí es lo de menos: hoy es la paz mundial, mañana el planeta, pasado la defensa de los oprimidos. Lo que no cambia nunca es la pose. Y lo irónico es que muchos de esos “constructores de paz” se codean, en la sombra, con quienes alimentan el mismo odio que dicen combatir.
El dolor ajeno les sirve de escenario, la palabra solidaridad de hashtag y el disfraz de héroe les queda perfecto para la foto de perfil. Porque en este teatro, no importa tanto ayudar como parecer que ayudas.
En el fondo, no luchan por la paz.
Luchan por la selfie.
«Porque no es lo mismo ayudar… que posar ayudando… No es lo mismo ser bueno que parecerlo.»