
Nos dejamos llevar e incluso arrastrar en una espiral de ensueño que nos hace sentir que existe algo más.
Aunque la neguemos, nos ilusiona.
Aunque la critiquemos, nos apasiona.
Entre sus luces de colores, sus adornos deslumbrantes, con su aire irrespirable de purpurina brillante… terminamos borrachos de una nebulosa de sentimientos que nos hace creer que somos ángeles caídos del cielo.
Nos envuelve una descarga de emociones a flor de piel que, aunque seamos demonios indeseables, creemos que somos más humanos y mejores personas mientras colocamos adornos chispeantes.
Pero seguimos igual: viendo los errores de los demás y cubriendo los propios con la capa de invisibilidad. ¡Cuánto daño ha hecho Harry Potter!
Es un tiempo que nos hace mirar hacia atrás y nos sacude las ganas de mejorar.
Pero nos dejamos engañar porque, tarde o temprano, son unas fechas que nos invitan al sufrimiento.
Por los que se fueron sin querer irse, sin querer dejarnos…
Estaban aquí, muy a gusto, disfrutando del sol, del calor de la chimenea, de caprichos, besos, abrazos, achuchones exagerados…
Se fueron sin remedio, y sin remedio seguimos llorando.
El llorar suma y sigue, más cuando se llora a alguien que está pero no está: algo vivo, pero roto.
Revivir momentos que no entiendes y sin sentido.
Los adornos embriagan, el brindar también; los villancicos rallan, pero se cantan mal o bien.
El Belén te recuerda que en tus brazos abrazaste bebés.
No sé si habréis adivinado que estoy hablando de la Navidad, de su magia y todo lo demás.
Por los que se fueron sin querer.
Por los que están y no te quieren ver.
Por todos los que quieres, estén o no estén.
Por la felicidad de estar aún en la tierra y poder hacer o deshacer, arreglar, remendar y coser.
Por sentimientos bonitos, to…
¡Feliz Navidad!
Tienes razón, cuando se quiere no miras si suma o resta solo quieres a la persona
me gusta mucho como escribes 😍😘
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La Navidad no siempre es perfecta, pero siempre trae un momento para parar, respirar y recordar lo importante: estar bien, cuidar de uno mismo y valorar a quienes de verdad suman.
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La Navidad no es perfecta.
Si lo miras bien nada son números perfectos.
Quieres a quienes quieres, a los que suman, a los que restan, divide o multiplicas… cuando amas de verdad te da igual.
Que siempre estemos bien aunque no nos refiramos a las operaciones aritméticas básicas.
Cuando amas de verdad valoras incluso a los que restan.
Que pases una Navidad aunque no sea perfecta, lo importante es valorar la perfecta imperfección de quienes nos rodea y queremos… a la mierda tanto sumar, queremos a las personas como son aunque resten.
Feliz Navidad 💚
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