Aprender a convivir con el mal hasta eliminarlo.

Muchos creen que lo tóxico tiene cara, que lo que daña siempre camina frente a nosotros. Pero a veces, lo que realmente maneja tu vida es invisible, silencioso y lo llevas contigo cada día.
Hay cosas que no encajan.
Un material considerado tóxico fuera del cuerpo humano lleva décadas utilizándose dentro de la boca como si fuera inofensivo.
No es una opinión.
Es una contradicción.
Y como toda contradicción sostenida en el tiempo, merece ser revisada.
Qué ocurre realmente en la boca.
La amalgama dental contiene un 50% de mercurio, el resto minúsculo es plata, estaño y cobre. Sí, el porcentaje ganador es mercurio.
No es un bloque sellado ni completamente estable.
Con acciones tan normales como masticar o beber algo caliente, puede liberar pequeñas cantidades de vapor de mercurio.
Ese vapor:
Se inhala
Pasa a la sangre
Y puede llegar al sistema nervioso.
No es algo puntual.
Es una exposición constante, día tras día.
El problema no es la cantidad, es la acumulación.
El mercurio no se elimina con facilidad. Es un gran tóxico.
Tiende a acumularse poco a poco en el organismo, especialmente en:
Cerebro
Riñones
Hígado
Tejidos oculares.
Aquí aparece un punto importante que rara vez se menciona:
La retina y el nervio óptico son tejidos muy sensibles.
El mercurio puede favorecer el desgaste de estas estructuras con el tiempo, afectando a la visión.
No siempre se relaciona con la causa real.
Se utiliza el mercurio, es el único metal que es liquido a temperatura ambiente y esa es la clave, actúa como pegamento, es moldeable y con reacción de fraguado… significa que pasa de pasta blanda a ser completamente duro y resistente para un empaste… que es tóxico y te puede matar, no importa, es un leve efecto secundario.
No afecta igual a todo el mundo
No todas las personas reaccionan igual ante una misma exposición.
El factor genético es muy importante, mientras algunos no presentan síntomas aparentes, otros sufren colapsos multi orgánicos.
El cuerpo tiene diferentes capacidades para eliminar toxinas.
Hay quien lo hace mejor… y hay quien no, todo genética.
Por eso, lo que para unos pasa desapercibido, para otros puede convertirse en un problema serio.
Lo que ya está cambiando:
En los últimos años, la Unión Europea, dentro del marco del Convenio de Minamata, ha establecido la prohibición del uso de amalgamas dentales a partir de 2025, con algunas excepciones.
El motivo oficial de esta medida no es directamente sanitario, sino medioambiental: reducir la presencia de mercurio en el entorno.
Sin embargo, este hecho deja una reflexión inevitable:
Si el mercurio se considera lo suficientemente problemático como para ser eliminado del medio ambiente, resulta difícil no cuestionar su presencia continuada en el organismo humano.
Lo prohíbe por el medio ambiente, no por el daño descarado a la salud.
Prohíben los termómetros de mercurio por ser altamente tóxicos pero muchos siguen aceptando que entren en la boca con un empaste.
La transición hacia materiales alternativos no solo responde a criterios ecológicos, sino también a una evolución en la forma de entender la exposición prolongada a este tipo de sustancias.
Eliminar una amalgama no es simplemente cambiar un empaste.
Al retirarlas, se puede liberar más mercurio si no se toman precauciones.
Por eso hoy se utilizan medidas, no como cuando con la desesperación te las retira como sea.
Ahora:
Aislar la zona
Aspirar continuamente
Evitar la inhalación directa, todo un protocolo.
Ingerir un poco más de tóxico durante el proceso de eliminación no cambia que eliminarlo es lo importante.
Después: ayudar al cuerpo
Una vez eliminada la fuente, el organismo necesita tiempo… y en muchos casos ayuda.
Existen formas naturales de apoyar ese proceso, como:
Magnesio
Algas (chlorella, spirulina)
Ajo
Vitamina C
Zeolita
Cilantro
Su función es sencilla:
ayudar al cuerpo a limpiar lo que ya no necesita.
Conclusión:
Durante años se ha hablado de seguridad basándose en medidas generales.
Pero la salud no funciona así.
El cuerpo no entiende de estadísticas, entiende de equilibrio.
Y cuando ese equilibrio se rompe, lo avisa.
A veces en silencio.
A veces demasiado tarde con síntomas, te encuentras perdido enmedio de síntomas que solo medican, ningún médico busca el motivo.
El mayor consejo médico que dan es que seas feliz en el campo, por ejemplo, rodeado de todo natural.
En algunos casos, tras la retirada de la fuente de exposición, el organismo puede quedar en un estado de mayor sensibilidad frente a sustancias químicas cotidianas. Lejos de interpretarse como un empeoramiento, puede entenderse como un sistema biológico más reactivo ante estímulos que antes pasaban desapercibidos.
Existen casos en los que, tras la eliminación de determinados materiales dentales, se ha observado una remisión en síntomas sistémicos, incluyendo perdida de visión previamente establecidas.
Existen casos, tras la retirada de amalgama, el paciente se recupera totalmente, pero con una sensibilidad química a tóxicos, que puede ir remitiendo a fuerza de complementos quelantes.
Por eso, más allá de lo que se diga o no se diga, hay algo que nunca falla:
lo que el cuerpo muestra cuando deja de estar expuesto, lo que el cuerpo sana alejado a lo que le está consumiendo.
A veces, estar bien no depende de un tratamiento… sino de eliminar lo que nunca debió estar ahí.
Salir de una intoxicación por mercurio es duro.
Más aún cuando quienes deben tratarla no saben lo que tienen entre manos.
¡¡Muy bien explicado!! 👌🏻
Me gustaMe gusta
Hacia falta recordar.
los médicos aún no saben que hacer con todo esto.
me gusta muchísimo 😍 saludos!!!
Me gustaMe gusta