La taza que domina tus pensamientos

¿Aún no sabes que taza eres tú ?

Quien se despierta y se duerme con una taza en la mano, sabe que esas tazas son personas a las que estás agarrando.

El simple hecho de tener una bebida envuelta en una taza de corazón caliente, da esa seguridad magnética en la que la taza y la persona se unen para crear lo más grande.

Un día no te das cuenta y aparece la taza de asa rizada. Y cuidado, que aquí viene ella.
La taza rizada no es la que espera tu aprobación; ella tiene sus propios planes.
La coges por su asa ensortijada, un asa que no está ahí por ser asa ni por estética, sino porque es una antena parabólica de pensamientos estrambóticos.

En el momento en que tocas la taza sientes una explosión en el cerebro.
No es la bebida que suelas beber.
Es la taza de asa rizada dejándose caer.
Ella no es silenciosa, eso es de tazas blancas y sosas.
Ella te habla a viva voz y, si te tiene que gritar, te grita.

Mientras la bebida te recorre por la garganta, ella proyecta en tu mente los pensamientos convenientes.
Te dice: Oye, esa idea que tuviste sobre el proyecto… no es mala, de hecho es brillante.
¿Y eso que pensaste hacer? y que te ibas a quedar tan a gusto… mejor no lo hagas.
Y ese lujo que viste, ¿acaso no te mereces un capricho?… No son gastos, es una inversión.

Y lo más emocionante es que, mientras te vas llevando la taza a la boca, tus pensamientos se van fundiendo con esa taza ondulada.
En cada sorbo no sientes que te está manipulando, sientes que es tu genialidad disfrutándola con la taza.

Es un regalo de esas musas que no se han ido de vacaciones y han preferido bañarse en la infusión de la taza rizada.
Es la taza que te dirige a una decisión que ya habías pensado.

Cuando dejas la taza sobre la mesa, te levantas con una determinación sospechosa de que has tenido una gran idea.

Y la culpa es de llenar de coca la taza rizada.

¿Manipulan las tazas mientras das sorbos?

O es que poseen las tazas tóxicos.

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