El sufrimiento innecesario

El dolor forma parte de la experiencia humana.
La lucha contra el dolor… no siempre.
Sentir no es el problema.
El desgaste comienza cuando la mente se rebela contra lo que está pasando.

Cuando se siente, no hay que intentar dejar de sentir…
hay que dejar de pelear con lo que se siente.
Porque la lucha interna duele y agota tanto como el propio problema.

Pensamientos como: no debería afectarme
no debería dolerme
debería estar mejor
no puedo más
Cada uno de esos pensamientos no elimina el dolor… lo multiplica.

Porque a la herida inicial se le añade otra: la resistencia, la negación.

En cambio, reconocer: esto duele
y es normal que duela
y es normal llorar
reduce la carga interna.

Cuando la mente entra en bucle, conviene distinguir entre lo que depende de ti… y lo que no depende de ti.
Lo que no depende de ti no mejora por pensarlo 20.280 veces.

Existe una diferencia profunda entre el dolor inevitable y el sufrimiento construido.
El sufrimiento muchas veces se fabrica.

Y es el cuerpo quien paga el desgaste.
No funciona bien intentar no pensar.
Funciona mejor dar menos credibilidad a los pensamientos cuando estamos mal.
Porque cuando estamos heridos, la mente exagera, oscurece, anticipa pérdidas… y ve finales donde aún puede haber principios.

Aceptar el dolor no es rendirse. Aceptar es dejar de añadir resistencia a lo que ya pesa.

El dolor no siempre puede evitarse, el desgaste innecesario, intentarlo.

No sufrir nada no es humano.
Sufrir más de lo necesario… quizá tampoco lo sea.

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