Madurez en crisis: el mundo se va a la mierda.

La vida es una sucesión de ciclos. En cada uno de ellos, creemos haber alcanzado el conocimiento necesario para razonar con certeza, aferrándonos a nuestras ideas como si fueran la verdad absoluta, el núcleo de la sabiduría… pero ese es el gran error.

Creer que nuestra razón es la única válida nos ciega ante los sentimientos y punto de vista de los demás. Poco a poco, podemos convertirnos en seres sin empatía, incapaces de comprender incluso a quienes nos quieren.

Todos, en mayor o menor medida, somos así. Cuando nos encontramos a alguien que nunca ha actuado de ese modo y, de repente, se rige por su nueva ley, puede ser difícil de comprender, como un choque de trenes cargados de sentimientos. En ese impacto, el amor, el odio y la decepción pueden entremezclarse de formas inesperadas.

Personas así en todas partes, destacan en las esferas del poder. Creen haber madurado, se sienten dignos de mandar, pero no están preparados para llevar las riendas de nada. Sin embargo, otros igual de inmaduros los siguen y los respaldan. Y así, desde su pedestal, dirigiendo y ordenando sin verdadera sabiduría, es como el mundo se va a la mierda.

¿Cuantas de éstas personas «maduras» han pasado por tu vida?… ¿O tú eres una de ellas?

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