Nunca extrañes a quién no te extraña… nunca llores por extraños.

No extrañes a quien no te busca.
Que si respiras o no, qué más da.
No extrañes a quien te cambió por un auditorio de risas baratas y fiestas ajenas.
Que explique lo que quiera, a quien quiera, que de explicaciones a extraños.

No llores por quien siente que le estorbas;
la próxima vez, llévale un lazo para que te envuelva y te deje en la basura.

La vida es lo que es:
lo que viviste, lo que diste, lo que gastaste… y lo que tiraste cuando olía mal.

No extrañes a quien no te extraña.
Hazle el favor de olvidarle antes que él te olvide.
Que el recuerdo se pudra… como ajo olvidado en un cajón.

No extrañes a quien no te busca.
Debe de estar ocupadísimo salvando el mundo… o brindando con gente que no sabría ni deletrear tu nombre.
Que respire, que no respire… qué tensión, ¿verdad?

No extrañes a quien prefiere ser importante para desconocidos
y tú un mueble polvoriento.
Que siga contando batallitas a sus colegas de barra,
porque a ti ya te las contó todas… y ni se acuerda.

No llores por quien cree que le estorbas.
Llévale una cinta roja y un cartel que diga «al container del tirón»
y así ya queda todo claro.

La vida es lo que tiene:
lo que viviste, lo que regalaste, amor que diste… y dejaste de valer.

No extrañes a quien no te extraña. No extrañes a los que te miran como extraños.

La vida es lo que tiene, cualquier extraño tiene prioridad.

Lo que viviste, lo que hiciste.

Donde dejaste la vida.

Lo que ya no importa.

Lo que se olvida.

4 comentarios sobre “Nunca extrañes a quién no te extraña… nunca llores por extraños.

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