Un poema de amor

( Basado del libro «Saltos de Mente» de María Mayoral Tamayo… anda soy yo)

Escuchó pasos en el piso de arriba.
Subió los escalones de dos en dos
y, con ímpetu, abrió la puerta de la habitación.

Ahí estaba, frente a ella,
con su cabello perfecto,
su mirada intensa.
Su torso desnudo
daba vida a la camisa abierta.

Corrió hacia él;
el abrazo fue un fundimiento
de beso, piel y huesos.

Mientras lo abrazaba,
su corazón latía,
pero su cabeza no lograba pensar ni entender

que sucedía.

La piel se le heló
cuando pudo comprender
que aquello no podía ser…
su amado estaba muerto:

solo vivía en su pensamiento.

Se quedó quieta, abrazando al vacío,
mientras el aire de la habitación
se volvía denso, oscuro, sin sentio.

El olor de él aún flotaba
como un recuerdo recién vivido.
Las motas de polvo, suspendidas,
parecían sombras atrapadas
en un universo que no sabía
si estaba muerto… o seguía vivo.

—Vuelve… —susurró ella—.
Solo un instante más.

Y entonces algo cambió:
el espejo tembló,
la madera crujió,
y la sombra de él
detrás de su espalda se quebró.

Una mano helada
le rozó el cuello.
No era caricia.
No era amor.
Era un reclamo.

—No me llames —dijo la voz,
rota y profunda—.
Cuando me llamas vuelvo incompleto…

y mi alma oscurece por no estar a tú lado

por no tener tú aliento.

Si no me quedo… prefiero no volver y seguir muerto.

4 comentarios sobre “Un poema de amor

  1. Te quería comentar en la entrada de gente sin memoria, de la que hablas de los hijos, pero no me deja allí comentary si es verdad que las que tenemos hijos grandes nos tratan como si no supiéramos que es tenerlos pequeños

    me ha parecido muy cierta y es verdad

    me gusta como escribes 👏🏻👏🏻

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