Haz lo que te dé la gana… si no te crees nada de nada.

En el mundo hay vitaminas, minerales.
Y hay medicinas.
Las primeras te dan vida.
Las segundas te la prestan.

Existen síntomas que no son enfermedades.
Son gritos del cuerpo diciendo: «¡Párate y piensa, me falta magnesio, no Prozac»!

Se puede estar triste, pero la falta de sol te entristece más: vitamina D.
Puedes tener cosas en la cabeza para no dormir, pero la falta de zinc te pone peor (e incluso el olfato no funciona como un sabueso si te falta).
Y puedes estar agotao si tus neuronas están a dieta de B12.

Pero tú vas y… medicación potente como aceitunas.
No se mejora.
Solo se coleccionan efectos secundarios como Pokemon.

Sin las vitaminas y los minerales, el cuerpo queda sin defensas en un instante, completamente desprotegido.
No es broma:
la falta de minerales como el magnesio hace que los metales pesados se acumulen en el cerebro.

Con tanto metal, el cerebro termina completamente hevi,
cargado de plomo, aluminio y mercurio, montando su propio festival de heavy metal en la azotea.
¿El cartel?
Alzheimer, Parkinson…
y como artista invitado:
comportamientos absurdos como usar pinganillos entre personas que hablan el mismo idioma.

Todo va en equilibrio:
Si te sientes raro, raro, raro…
primero revisa tus vitaminas, minerales.
Si estás bien de nutrientes… entonces sí, piensa en la medicina.

Ya lo decía el cachas de Súper Ratón, que no tenía título pero era muy listo:

¡No olviden vitaminarse y mineralizarse!

Y si no le haces caso… no te quejes si acabas abrazado a una caja de Paracetamol, preguntándote por qué lo tienes todo hecho mierda.

Ningún medicamento fue maltratado durante la escritura de esta reflexión.

Replica a ClaraRomo Cancelar la respuesta

3 comentarios sobre “Haz lo que te dé la gana… si no te crees nada de nada.

Replica a ClaraRomo Cancelar la respuesta