Pedazos muertos de ira viva

Quien es capaz de herir, despreciar o humillar a una madre no merece un lugar en el corazón ni en la vida de nadie.

Si no se respeta a la mujer que dio la vida y su vida, a la primera vuelta de tuerca esa persona no sentirá cariño por nadie.

Está de moda decir que el amor familiar lo están confundiendo con obligación, pero nadie está obligado a darle dolor a quien más te amó y te ama.

Proteger a tu madre es una forma de protegerte y amarte a ti mismo, porque su paz también es parte de la tuya.

Ley de vida: la madre morirá, y cuando la calma vuelva a amueblar la cabeza del hijo o la hija, ella descansará con pena.

Pero ya no sufrirá más.

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