El destino… destino cabron

A veces el destino parece una broma pesada contada por alguien sin sentido del humor.

No es razonable, es ilógico, surrealista, patético… el destino no tiene moral, no tiene piedad… y aún así estamos pendiente del destino, lo invocamos, lo culpamos o le rezamos para un buen destino.

No escribo éste texto para entender al destino, ni tan siquiera me voy a molestar en intentarlo: solo dejarle desnudo con su mejor calificativo, el que le va mejor la mayoría de las veces… destino cabron.


El destino no se mancha. Hace y deshace. Aplasta. Perdona… o no.

Desordena vidas como quien baraja cartas viejas y pringosas.

Y nosotros… intentamos encontrarle sentido. Como si pudiéramos entender alguna explicación del destino.

El destino juega su partida. Y cuando a él le da la gana acabarla, se va dejando heridas.

No le pidas explicaciones.
El destino no explica.

Incluso apuñala por la espalda con una faca afilada, antes de llegar a su destino.

No responde… cobarde destino.

Deja atrás ruinas. Silencios. Culpas. Corazones vacíos…

Deja a sus indestinados recogiendo sus pedazos, mientras se pregunta qué sentido tiene este destino.

El destino no rinde cuentas.
El destino no llora.
Lloramos nosotros.

El destino no escribe recto. Ni torcido.

A veces, al destino le gusta escribir con desprecio. Y sin sentido…

Pero ese es el destino.

Lloramos por culpa del destino… un destino cabron.


7 comentarios sobre “El destino… destino cabron

Replica a Jennifer Cancelar la respuesta