
Hay algo que me preocupa y cada vez me parece más grave.
Últimamente parece que el «contacto cero» se ha convertido en una solución para todo. ¿Tus padres te molestan? Contacto cero. ¿Te han dicho algo que no te gusta? Contacto cero. ¿No estás de acuerdo con ellos? Contacto cero.
Y no. Así de sencillo no debería ser.
Una cosa es alejarse de unos padres que maltratan, humillan o destruyen a sus hijos. Nadie debería obligarte a soportar eso.
Pero otra cosa muy distinta es haber tenido unos padres que se han comportado como unos padres y cuando llega el momento en que esos padres molestan, convertirlos en un estorbo porque alguien ha dicho que «los hijos son prestados» y que «no les debes nada».
¿De verdad hemos llegado hasta aquí?
Porque resulta curioso que algunos digan que no deben nada a sus padres porque «ellos decidieron tenerme», pero después tienen hijos y esperan que esos hijos comprendan algún día lo que significa querer, cuidar y sacrificarse por alguien.
No se trata de cobrarle una factura a un hijo por haberlo traído al mundo. Se trata de algo mucho más sencillo: reconocer lo que otras personas han hecho por ti.
Tus padres no fueron perfectos. Probablemente se equivocaron muchas veces. Como tú también te equivocarás con tus hijos, como también como hijo tampoco nadie es perfecto.
Pero equivocarse no convierte automáticamente a una persona en tóxica.
Y poner límites no significa necesariamente borrar a alguien de tu vida.
Porque si enseñamos a una generación que ante cualquier conflicto lo correcto es cortar, eliminar, bloquear y seguir adelante, ¿qué ocurrirá cuando todos seamos mayores y ya no seamos tan útiles?
Y todos llegan a eso, pues la vida es una cadena.
¿También entonces aplicaremos el contacto cero?
Quizá deberíamos empezar a recuperar palabras
Quizá deberíamos empezar a recuperar palabras que parecen estar pasando de moda: respeto, gratitud, responsabilidad, perdón y, sobre todo, humanidad.
Porque una cosa es protegerse de quien te hace daño.
Y otra muy diferente es aprender a deshacerte de las personas en cuanto dejan de resultarte cómodas.
Eso no es salud mental.
Eso es convertir las relaciones humanas en objetos de usar y tirar.
Excelente tú contenido, como siempre.
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