¡Loh guesoh en er poso!

(título escrito por Arthur)

La finca era perfecta: mar, palmeras y un viejo pozo de piedra.

Lo único que desentonaba era el montón de huesos, como restos de una barbacoa, que encontraron nada más llegar. Pensaron que era mejor no hacer preguntas.

Los arrojaron al pozo y decidieron tapiarlo y olvidarlo.

El pozo, sin embargo, no pensaba olvidarlos a ellos.

Los días transcurrían con la tranquilidad de quienes creen vivir en el paraíso. Aquel rincón perdido del Caribe era el lugar perfecto para que la vida fuera una fiesta de locos cada día.

Pero una noche, sobre el brocal del pozo, apareció un viejo pirata esquelético con andares esperpénticos, con un hermoso cuervo negro posado sobre el hombro.

El cuervo se llamaba Arthur y, de vez en cuando, sobrevolaba la casa con un graznido gangoso que ponía los pelos de punta.

Al principio, el miedo se apoderó del matrimonio que solo buscaba jugar, reír y ser feliz.

Sin embargo, el cuervo, hablando como un loro con acento andaluz y seseo hasta el último plumón, repetía una y otra vez:

«¡Los guesoh habéi guardao en er poso! ¡Pedaso de regalaso de garabatillo vai a tené jolenghi!

Desde entonces, cada noche el pirata emergía del pozo con un barril de ron y un puñado de monedas de oro.

Estaba encantado de tener vecinos y dejar de compartir su eterna soledad únicamente con Arthur, aquel lobo de mar no quería aullar sólo bajo la luna, Arthur estaba de acuerdo, mientras le echaba el ojo a alguna pájara que le hiciera casito.

El matrimonio vivió feliz durante años, pasando de todo, como dos locos que hubieran ganado un concurso de despropósitos.

Hasta que comprendieron que la muerte había ido a buscarlos, de visita sin avisar, sin cita previa y sin llevar nada de regalo… japuta.

Sin miedo, y casi con alegría, ambos se lanzaron al pozo, después de todo, el paraíso no siempre está en el cielo.

Dicen los vecinos que, cuando cae la noche, salen con su barril de ron, aunque se rumorea que lo cambiaron por cerveza.

Brindan, ríen… y después se dedican a regar el jardín.

La gente cree que son un esqueleto y un cuervo de adorno.

Yo prefiero no llevarles la contraria jajajajajaja

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